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lunes, 25 de febrero de 2013

Análisis: ¿Es Twitter una herramienta positiva para los medios de comunicación?

Antes de desarrollar el tema debo agradecer al Periodista Douglas Linares por sus correcciones, especialmente en este artículo y por siempre estar pendiente de este blog, su colaboración es importante y también agradezco enormemente a mi estimado amigo Alberto Paco, gracias a la entrevista que me concedió y al material que me hizo llegar, fue posible desarrollar esta publicación.


Las redes sociales se han convertido hoy en día en un medio de comunicación potente para la humanidad, tanto así, que incluso gobiernos de algunos países han optado por bloquearlas cuando se encuentran atravesando problemas severos, especialmente el Twitter, microbloggin que surgió en el año 2006 en Estados Unidos, pero es a partir del 2009 que llega al idioma Español y a muchas otras lenguas, logrando fortalecerse aún más.

A través del Twitter  una persona es capaz de comunicarse con sus “seguidores”, quienes estarán dispuestos a leer sus “tweets” que el dueño de la cuenta escribirá, todo esto cumple con las expectativas para ser un medio de comunicación poderoso, quizás por la rapidez y constante actualización con la que los usuarios le utilizan, aspecto que ha hecho que se instauren nuevas ramas en el periodismo de hoy, especializaciones y materias dedicadas al periodismo digital, y aunque todo suene muy bien, el problema empieza cuando los medios de comunicación se dejan arrastrar por Twitter y olvidan la credibilidad e imparcialidad que puede hallarse en lo que se lee o recibe a través de la red social del pájaro azul.

 No se puede ocultar que las fuentes periodísticas, amén de ser de gran ayuda, también representan uno de los problemas graves que enfrenta el periodismo, y ahora con la evolución y herramienta que constituyen las redes sociales se complica aún más. Al plantear todas estas situaciones se toman ejemplos como las preguntas del periodista Luis T. de la página www.Periodistashoy.es“¿Hasta qué punto es recomendable creer  lo que se dice en Internet, como hacen muchas veces los reporteros en su afán de ganar tiempo? ¿Es un error asumir como ciertas las informaciones que circulan por la red por el hecho de que las repite mucha gente? ¿Es aceptable usar un tweet como fuente, aun estando sin confirmar, sólo porque ha llegado antes que el teletipo de la agencia y queremos ganar tiempo?”, y es que siempre han existido las fuentes buenas y malas. El problema con la creación y utilización del Twitter como herramienta de comunicación, es que tanto las fuentes buenas como las malas se han multiplicado.

En una entrevista al periodista digital Alberto Cárdenas Almeida, quién actualmente, además de dar asesorías en esta área mantiene un blog de fotografías llamado “Una Vista A Boconó”, y otro, denominado “Variedad Plus”, opina que: “Twitter es como una peluquería o cafetería, que se comenta tantas cosas, pero entre lo que se comenta puede haber tantas cosas que sean ciertas y tantas que no. ¿Cuánta gente no ha matado en Venezuela a Lila Morillo, a Simón Díaz y quizás otros no? Eso depende mucho del método que uno tenga para verificar si la información es o no es confiable”, y es cierto, ya que a través de las redes sociales se transmiten diversas noticias que en algunos casos terminan siendo solo falsos rumores y en otros son ciertas y es que los primeros en enterarse son los que tienen la herramienta directamente a la mano, como el caso que relata una publicación del portal web Periodismo 2.0 “Twitter se llenó de mensajes avisando de la muerte del ex mandatario de Argentina Néstor Kirchner. Un tiempo después, el gobierno argentino confirmó la noticia”, y aunque en esta ocasión la información fue acertada, el confiarse ciegamente en las fuentes que ofrece Twitter no siempre puede ser lo mejor, porque incluso hay personas que se dedican a tender pequeñas trampas a los mismos medios, como por ejemplo reseña el portal de Infobae América acerca del Italiano Tommasso Debenedetti que se encarga de “matar personalidades en twittter” con el fin de “demostrar la debilidad de los periodistas en estos medios”, tal como lo comenta Cárdenas “este personaje creó una falsa cuenta de Twitter utilizando el nombre del maestro del espionaje John Le Carré. “Cuando vi (cuenta él) que la seguían 2.500 personas, incluidos periodistas de grandes títulos ingleses, estadounidenses o alemanes, decidí hacer que John Le Carré (o sea él tomando ese personaje) dijera que J. K. Rowling había muerto en un accidente”, es así como el mensaje fue “retuiteado” cientos de veces y una televisión Chilena cayó en la falsa noticia haciéndose eco de la misma. Su objetivo era “mostrar que Twitter se convirtió en una agencia de prensa…y la menos fiable del mundo”. Asuntos similares se pueden encontrar con cierta frecuencia, tal es el caso del periodista tecnológico Mathew Ingram que tuiteó en octubre del 2008 un supuesto ataque al corazón que habría sufrido Steve Jobs. Aunque la noticia se lanzó anunciando que no estaba confirmada, generó gran polémica en la web e incluso se reporta que las Acciones de Apple en esa oportunidad bajaron.

En este punto puede surgir la interrogante: ¿Es Twitter una gran herramienta para el periodismo? ¿Cómo entonces se puede utilizar sin caer en las falsas fuentes periodísticas que se multiplican cada hora?, la respuesta ya la han conseguido muchos medios. Un trabajo realizado por el periodista Konrad Weber al visitar la BBC y CNN, para saber cómo manejan sus fuentes electrónicas, se pudo comprobar lo siguiente: “En la redacción de la BBC, unos 20 periodistas agrupados en el llamado “User Genarated Content Hub” estudian el contenido que le llega al canal desde las redes sociales.”, así pues el trabajo de estos periodistas no es más que corroborar las fuentes de información que consiguen, que estiman es un total de 3.000 noticias al día de diversas partes del mundo, contactando antes que nada al autor, ya sea por teléfono o vía Skype, “esto solventa de una vez dos pasos del proceso de corroboración: el de averiguar el trasfondo en el que fueron tomadas las imágenes y el de pedir permiso para publicarlas”, es así como la confirmación en la BBC tiene como base la exploración de la fuente original. Entre las preguntas claves que un periodista de la BBC debe tener presentes a la hora de publicar material extraído de Twitter está: “¿Dónde se subió el material a Internet?, ¿Cuándo se subió el material a Internet?, ¿Existen motivos fehacientes y conexiones claras que justifiquen el que la fuente subiera el material dónde lo hizo en el momento en que lo llevó a cabo?”

Por otro lado CNN, quién tiene alrededor de un millón de informadores en el mundo, denominados “ireporters” (algo en nuestra lengua “infociudadanos”), recibe diariamente alrededor de 500 mensajes por día, según el periodista Komrad Weber y el método de comprobación es muy similar al de la BBC: “el iReporter es contactado vía teléfono, Skype o correo electrónico y preguntado por el sitio en el que está, el equipamiento técnico que ha utilizado, su opinión sobre los hechos y por si el material que comparte es resultado de un trabajo remunerado. En el segundo nivel se analiza el contenido de las grabaciones. También se consulta a la policía local, a los medios establecidos y a reconocidos conocedores del tema, con el fin de comprobar los detalles de la historia.”

El periodista Alberto Cárdenas expresa que: “es difícil controlar lo que hacen (la gente) con las redes sociales, hoy en día hace lo que quiere con las redes sociales, hay gente que no tiene ética”, lo que sin duda aumenta las posibilidades de que se encuentre información mal intencionada en Twitter, como lo reseña Jórdi Pérez Colomé: “Twitter trae una ventaja y una desventaja para los periodistas y ambas son la misma: hay más fuentes que nunca”.
El trabajo del nuevo periodista no solo es el de buscar la noticia sino también el de identificar aquella que es justa y buena sin perder la cordura por tratar de ser el primero en dar la información pues esto muchas veces le puede llevar a cometer graves errores, como argumenta el periodista Alberto Cárdenas: “un periodista no debe ser impulsivo, porque entonces se puede meter en varios problemas, y al trabajar a la base de la velocidad siendo impulsivo, eso es garrafal, porque cuantas cosas puede publicar que no son ciertas.”

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