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lunes, 3 de diciembre de 2012

Pensando en Venezuela con la pluma de la esperanza…

Ensayo Ganador de Una Mención Especial del Centro Internacional de Políticas Públicas IFEDEC, Capítulo Lara en el concurso "Pensando En Venezuela"



En una tarde de mucho trabajo universitario llega a mis manos un folleto, de esos que tanto dan por ahí pero que en esta oportunidad, a diferencia de muchos y quizás por primera vez decidí guardar en mi bolsillo porque me hacia la interesante propuesta de pensar en mi país, si, y es que tantas veces criticamos y hablamos todo lo malo que tenemos pero si alguien llega a preguntarnos ¿Qué has hecho por tu país hoy? Quizás no sepamos que responderle porque simplemente nos encargamos de reprochar, destruir, contaminar y nunca de edificar, aquí no se trata de quién da más o quién menos, se trata de empezar por trabajar de manera individual para poder cambiar la realidad de un país, porque bien señala un dicho por ahí “nada cambia, si tú no cambias”…

Motivado por el hecho de pensar en mi país me reclino un poco, apago la música (mi eterna compañera) y sentado frente a la PC empiezo a redactar estas líneas que me hacen reflexionar sobre lo grande que es ser venezolano, y quiero escribir fuera de lo común, quiero excluirme de ese grupo de personas que empiezan redactando lo malo, como si esto no lo escucháramos cada día, quiero escribir con la pluma de la esperanza, con la confianza del cambio…acá sentado viajo por paisajes, montañas, campos, lagunas desiertos…tenemos tanto y parece que poco lo valoramos, hay que pensar en Venezuela señores, pero no en la Venezuela que nos vendan en la calle o en esa en la que siempre fantaseamos, hay que pensar en Venezuela para construir y hacer realidad nuestros pensamientos. Al venezolano no le llamen flojo ni conformista porque no hay gente que sepa resolverse más como nosotros, solo basta detenerse en cualquier avenida o calle y ver como está algún comerciante ideándoselas para que adquieran su producto, una madre de familia a paso acelerado con su hijo, el maquinista, el obrero, el padre que va corriendo al encuentro de su familia luego de una larga jornada de trabajo, aquí hay optimismo, hay esperanza, hay los deseos de construir un mejor futuro, basta de hablar de cosas malas siempre, recalquemos también cada una de las cualidades que nos hacen sentir orgullosos de ser venezolanos, apreciemos y defendamos nuestra democracia, la libertad de poder decir lo que queremos sin perder el respeto por los ideales del otro, “cada cabeza es un mundo” y por tanto no todos podemos pensar igual, de hecho sería bastante aburrida la vida si todos concordáramos completamente en ideas, pero con opiniones diferentes podemos construir un mejor país, tomando lo bueno y lo malo de cada persona se edifica una insuperable Venezuela.

Muchos hoy dibujan un país negativo, pobre, pero afortunadamente del todo no es así, y cuando me refiero a “pobre” no lo digo desde el punto de vista económico sino de los valores y la educación que actualmente se imparte, a más de uno seguro nos ha pasado que oímos a el abuelo o a nuestros propios padres con sus famosas frases “la educación y los valores se han perdido…” o quizás “la juventud de hoy no sirve para nada..”, y resulta que si bien es cierto que hay una falla en la siembra de valores, Venezuela es un país que cuenta con seres humanos extraordinarios, con talentos jóvenes que se destacan cuando “abren la jaula” en la que muchas veces le tienen, dejemos de criticar y de pensar en que todo está mal y empecemos nosotros mismos a dar ejemplo de valores y cultura a los niños porque todo lo que ellos serán de adultos solo es el reflejo de lo que tú les enseñaste de pequeños.

Señores yo sí creo en una Venezuela como la que soñamos, yo sí creo en la Venezuela cargada de paz, de más sonrisas, de armonía, de felicidad, de respeto, yo creo que es posible construir un país de bien y no porque tengamos que esperar que un personaje u otro llegue para hacerlo sino empezando por nosotros mismos, levántate mañana dale una sonrisa a la vida, se amable, cortés, da lo  mejor de sí y cada acción que hagas dedíquela en pro de crear un mejor país, solo de nosotros depende vivir en la Venezuela que queremos, yo se que así será, estamos en un paraíso, ¡Qué suerte haber nacido en Venezuela! ¡Qué suerte saber y creer que en mi país realmente las cosas apenas están mejorando y que en un futuro no muy lejano no habrá necesidad de escribir líneas con sangre  o de lamentaciones sino de felicidad y progreso!

Construyendo y fomentando a los demás la edificación de un mejor país es como viviremos en la Venezuela que todos queremos. Únete a mi voz y no nos cansemos de decir juntos: ¡Que Orgullo ser Venezolano!